Mujer y nutrición

grandma“Ama, siéntate”. Cuántas veces habré oído esta frase sentada cómodamente a la mesa, degustando exquisitos guisos mientras una mujer mayor que yo atendía a la vez el fogón y a los comensales. Y cuando todos habían terminado ya, ella se servía los restos, las tajadas que no había querido nadie.

Muchas veces me he preguntado por qué hay muchos más hombres influyentes que mujeres. Si somos igual de creativas e inteligentes que ellos, por qué hay tan pocas pintoras, escritoras, científicas, filósofas (¿existe esa palabra?) o inventoras FAMOSAS? Es evidente la implacable influencia del patriarcado y la represión de la mujer, pero ¿es sólo eso? ¿Qué responsabilidad tenemos nosotras en ello?

Tenemos grabado en el inconsciente el modelo de madre abnegada del cristianismo, la que lo da todo a cambio de nada y está siempre disponible para todos, la que se sacrifica y posterga sus necesidades. Afortunadamente, me di cuenta de que puesto que eso está en mi mente, YO lo puedo cambiar.

A mí me ha servido mucho pensar en términos de nutrición para quitarme esa pesada losa de encima. Después de renunciar a mi carrera profesional para ser madre y darlo todo como sólo una madre lo sabe hacer, al cabo de 10 años me había quedado en el espíritu de la golosina. Me olvidé de mi música, mi baile, mis ciencias, mis amigos, mi vida profesional, me olvidé de nutrirme. No era feliz y me enfermé. Lo peor de todo es que a pesar de mis esfuerzos, mi relación con mi pareja y mis hijos tampoco era satisfactoria. La vida me estaba diciendo que yo no había venido a repetir un programa, sino a romperlo.

Queriendo nutrir a mis hijos, me desnutrí yo, puesto que no me alimentaba a mí misma. “Si lo estoy dando todo por ellos, ¿por qué me lo ponen tan difícil?” Descubrí que después de esa entrega sin límites había un gran vacío que sólo yo podía llenar. Y que estaba tratando de cubrirlo con la vida de otros.

Desde que hago las cosas que me gustan y las he convertido en mi profesión, estoy llena de salud, energía y buen humor. Y mis hijos siguen estando ahí, sanos y felices, integrando el modelo de una madre activa, creativa e influyente, compartiendo conmigo la parcela de su vida que les toca ahora, en libertad.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s