¿Por qué nutrición empoderativa?

Este blog va dirigido a todos aquellos que deciden tomar las riendas de su vida y estar bien a todos los niveles: físico, mental, emocional y espiritual, para llevar una vida activa con el obejtivo primordial de crecer como personas y ejercer una influencia positiva en el mundo.

El banal acto de llevarse el alimento a la boca es en sí mismo un acto de poder. Es algo que nadie hace por ti y que conlleva decisiones: cuándo hacerlo, cómo hacerlo y qué elijo para introducir en mi cuerpo. Sólo nos alimentan otros cuando estamos enfermos o desvalidos o somos demasiado inmaduros para hacerlo por nosotros mismos.

En una sociedad en la que estamos rodeados de alimentos contaminados, procesados y desnaturalizados, nutrirse bien es un acto casi heróico que requiere un gran esfuerzo. En primer lugar, se necesita conocimiento para distinguir los alimentos que enferman y los que no. Las pandemias que asolan nuestra sociedad, como las enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativas, autoinmunes, la diabetes y ciertos tipos de cáncer, tienen un probado origen nutricional. Pero ni nuestro sistema de salud ni el de educación nos enseñan a prevenirlas porque se da prioridad a los intereses de las grandes empresas que comercializan los alimentos que nos enferman y los venenos que se utilizan para su producción. Y por si esto fuera poco, los alimentos nutritivos escasean. Hay que saber cómo conseguirlos y son mucho más caros que los convencionales.

Por otro lado, tenemos las consecuencias medioambientales de la forma industrializada de produccion de los alimentos, que genera agotamiento de recursos naturales como el agua y el suelo, deforestación, contaminación y sufrimiento animal. Cada vez son más las personas que consumen alimentos ecológicos para evitar dañar a nuestro planeta y a los animales, haciendo uso de su poder como consumidores para cambiar el mundo.

¿Quieres ganar poder sobre tu vida? Pues cuida tu nutrición, tanto en forma de alimentos como de complementos nutricionales y plantas medicinales. Tú decides cuánto quieres vivir y en qué estado, y cómo quieres que sea el planeta que heredarán nuestros hijos. Con tu ejemplo generarás una influencia positiva en tu entorno e inspirarás a otros a hacer lo mismo.

 

 

Yo como de todo. Creencias sobre nutriticón

Comodetodo

Nadie está bien alimentado si come exclusivamente lo que se puede comprar en un supermercado. Cuando pregunto a mis clientes sobre su alimentación, me suelen contestar con creencias que distan mucho de ser objetivas. La más extendida de ellas es “me alimento bien porque como de todo”. Lamentablemente, “de todo” incluye cantidades apreciables de bollería industrial, pan blanco, grasas trans, azúcar, aditivos alimentarios, lácteos, huevos y carnes contaminados por antibióticos y hormonas, alimentos precocinados… Cuando profundizo en sus hábitos alimenticios, “de todo” no incluye alimentos ecológicos ricos en nutrientes, algunos tan preciosos como los cereales integrales (avena, arroz, mijo, espelta, alforfón), semillas oleaginosas como las pipas de calabaza, de girasol o de sésamo, desconocen los alimentos vegetales ricos en proteínas como la soja y sus derivados y el seitán, y la variedad de frutas y verduras que consumen es demasiado baja como asegurar la cantidad óptima de fitonutrientes, vitaminas y minerales.

En el artículo anterior, Creencias sobre complementos nutricionales, analizábamos cómo los alimentos han perdido su carga en nutrientes durante las últimas décadas. ¿Pero eso tiene una repercusión real sobre nuestra salud?

Hoy en día ya se habla de la “malnutrición de tipo B”, concepto acuñado por la OMS en marzo de 2006 que hace referencia a la carencia general de nutrientes que presentan los alimentos en los países industrializados y se diferencia de la malnutrición que se da en los países en vías de desarrollo donde no toda la población tiene acceso a una alimentación adecuada. De este modo, encontramos que los déficits de nutrientes más extendidos son: hierro, yodo, vitaminas D, A, E, B12, calcio, magnesio y ácidos grasos omega 3. Tomemos el ejemplo del hierro.

Según la OMS, la deficiencia de hierro es el trastorno nutricional más extendido en el mundo, también en los países industrializados. Se estima que afecta al más 30% de la población mundial, sobre todo mujeres, embarazadas y niños en edad preescolar. No todas las anemias se deben a una ingesta baja en hierro, sino que puede ser causada por dificultades en su asimilación debido a inflamación intestinal o por carencias de otros nutrientes que intervienen en su metabolismo, como por ejemplo la deficiencia de vitamina B9 o ácido fólico, vitaminas B6, B12, E, A, C, proteínas y cobre. Curiosamente, muchos de estos nutrientes son también deficitarios en la población general. Por eso, yo recomiendo tomar complementos multivitamínicos multiminerales orgánicos y ecológicos que, además de hierro, contienen todos los nutrientes necesarios para metabolizarlo y asimilarlo correctamente, generando una sinergia que aumenta su eficacia.

Todos podemos elegir entre comer “de todo” y tomar alimentos nutritivos y complementos que nos ayuden a mantenernos sanos. ¿Que cuestan más dinero y requieren informarse y cambiar hábitos? Sí, pero merece mucho la pena aumentar nuestra calidad de vida y librarnos de las llamadas enfermedades de la civilización, que trataremos en artículos posteriores .

Referencias

Michael C. Latham. Nutrición humana en el mundo en desarrollo. Colección FAO. Alimentación y nutrición Nº 19. Roma 2012. http://www.fao.org/docrep/006/w0073s/w0073s00.htm#Contents

http://www.who.int/vmnis/database/anaemia/anaemia_status_summary/en/

Bertini, C. 2006. UN Standing Committee on Nutrition Chair – Thirty Third Session of the Standing Committee on Nutrition Tackling the Double Burden of Malnutrition: A Global Agenda, Geneva International Conference Centre, Geneva, Switzerland www. unsystem.org/ SCN/Publications/AnnualMeeting/SCN33/FINAL%20 REPORT%2033rd%20SESSION.pdf

 

Creencias sobre complementos nutricionales

piramide-alimentacion

Básicamente, creer significa dar por cierto algo sin tener evidencias de ello. Todos tenemos un sistema de creencias que rigen nuestra vida porque determinan nuestro concepto de nosotros mismos, lo que es bueno o malo y conforman nuestra idea del mundo y de la vida.

Ha llovido mucho desde que Hipócrates dijo aquello de “que tu alimento sea tu medicina”, pero es una afirmación que aún sigue en el inconsciente de la mayoría de nosotros. Por eso, muchas personas rechazan tomar complementos nutricionales con el argumento de que todos los nutrientes necesarios se encuentran en los alimentos si comes “de todo” o que siguen una dieta mediterránea que es garantía de salud.

Sin embargo, aunque aún no forme parte de nuestro inconsciente colectivo, hace mucho que se sabe que los alimentos de hoy en día no son como los que comía Hipócrates. Tras décadas de agricultura intensiva, los suelos se han empobrecido de tal manera que los vegetales que producen están nutricionalmente muy devaluados. Por ejemplo, en un estudio realizado en el Reino Unido desde 1941 hasta 1991, se comparó el contenido en diversos minerales de 27 variedades de verdura, 17 de fruta, 10 tipos de carne y algunos productos lácteos y se demostró una pérdida de minerales y oligoelementos en estos alimentos a lo largo de este periodo de tiempo. Por ejemplo, las verduras estudiadas, entre las que se encuentran el brócoli, las espinacas, la cebolla y las patatas, han disminuido su contenido en calcio una media del 46%, en magnesio del 24%, en hierro del 27% y en cobre del 76% , por mencionar algunos minerales. Como el ganado y las aves de corral se alimentan de vegetales, sufren esta desnutrición y el contenido en minerales de su carne decrece con el tiempo. Incluso la leche y sus derivados han visto reducidos su contenido en calcio y magnesio en un 4 y un 21% respectivamente (1).

Esto tiene un gran impacto para nuestra salud, puesto que estos elementos juegan un papel decisivo en el metabolismo como catalizadores de las reacciones enzimáticas. Por ejemplo, el magnesio interviene en más de 300 reacciones bioquímicas del cuerpo que afectan al sistema nervioso, al músculo esquelético, al cardiovascular y al metabolismo energético. Su deficiencia puede producir diabetes tipo 2, obesidad, hipertensión, arritmias, depresión, ansiedad, debilitamiento óseo y articular, calambres y dolores musculares. ¿Te suena?

En otros estudios se encuentra un descenso de vitaminas como la C y la B2 o riboflavina en fruta y verdura entre 1950 y 1999 (2) y en antioxidantes (3). Incluso se afirma que hoy en día deberíamos tomar 8 naranjas para tomar la cantidad de vitamina C que nuestros abuelos tomaban de una sola.

A la luz de estas evidencias, por mucho que una siga a rajatabla una dieta equilibrada, a menos que se alimente exclusivamente de alimentos ecológicos integrales, sin procesar, tendrá carencias nutricionales. Y necesitará complementarla con vitaminas y minerales de origen orgánico. Por eso, la pirámide nutricional de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard incluye un botecito de multivitaminas y multiminerales, que espero que vaya calando en nuestro inconsciente colectivo para que nuestras creencias nos traigan salud.

Referencias

(1)  R.A. McCance, E.M. Widdowson. A study on the mineral depletion of the
foods available to us as a nation over the period 1940 to 1991. Nutr Health. 2003;17(2):85-115

(2) Donald Davis et al. Changes in USDA food composition data for 43 garden crops, 1950 to 1999. J Am Coll Nutr. 2004 Dec;23(6):669-82.

(3) http://preventdisease.com/news/09/042809_organic.shtml

 

 

Mujer y nutrición

grandma“Ama, siéntate”. Cuántas veces habré oído esta frase sentada cómodamente a la mesa, degustando exquisitos guisos mientras una mujer mayor que yo atendía a la vez el fogón y a los comensales. Y cuando todos habían terminado ya, ella se servía los restos, las tajadas que no había querido nadie.

Muchas veces me he preguntado por qué hay muchos más hombres influyentes que mujeres. Si somos igual de creativas e inteligentes que ellos, por qué hay tan pocas pintoras, escritoras, científicas, filósofas (¿existe esa palabra?) o inventoras FAMOSAS? Es evidente la implacable influencia del patriarcado y la represión de la mujer, pero ¿es sólo eso? ¿Qué responsabilidad tenemos nosotras en ello?

Tenemos grabado en el inconsciente el modelo de madre abnegada del cristianismo, la que lo da todo a cambio de nada y está siempre disponible para todos, la que se sacrifica y posterga sus necesidades. Afortunadamente, me di cuenta de que puesto que eso está en mi mente, YO lo puedo cambiar.

A mí me ha servido mucho pensar en términos de nutrición para quitarme esa pesada losa de encima. Después de renunciar a mi carrera profesional para ser madre y darlo todo como sólo una madre lo sabe hacer, al cabo de 10 años me había quedado en el espíritu de la golosina. Me olvidé de mi música, mi baile, mis ciencias, mis amigos, mi vida profesional, me olvidé de nutrirme. No era feliz y me enfermé. Lo peor de todo es que a pesar de mis esfuerzos, mi relación con mi pareja y mis hijos tampoco era satisfactoria. La vida me estaba diciendo que yo no había venido a repetir un programa, sino a romperlo.

Queriendo nutrir a mis hijos, me desnutrí yo, puesto que no me alimentaba a mí misma. “Si lo estoy dando todo por ellos, ¿por qué me lo ponen tan difícil?” Descubrí que después de esa entrega sin límites había un gran vacío que sólo yo podía llenar. Y que estaba tratando de cubrirlo con la vida de otros.

Desde que hago las cosas que me gustan y las he convertido en mi profesión, estoy llena de salud, energía y buen humor. Y mis hijos siguen estando ahí, sanos y felices, integrando el modelo de una madre activa, creativa e influyente, compartiendo conmigo la parcela de su vida que les toca ahora, en libertad.

Sólo hay dos maneras de vivir

Dos caminosNi 15 ni 824 ni infinitas. Sólo hay dos maneras de vivir: mirando hacia fuera, o mirando hacia dentro. La primera te conduce por la senda trazada por otros: la familia, los amigos, la educación, los valores sociales, la tradición… Es el camino de la adaptación y de la sumisión, que te lleva a perderte de ti misma y a trabajar para otros, a la mediocridad y la insatisfacción. La segunda te permite encontrar tu valor personal en lo que tú eres y vivir una vida en constante crecimiento y evolución. Es el camino del genio, el emprendedor y el influencer, del revolucionario y el viajero.

Hay dos maneras de vivir: tomando tu propio poder o entregándoselo a otros. Todos llevamos dentro un enorme poder de creación, pero cuando actuamos para conseguir la aprobación y el afecto de otros y nos plegamos a las circunstancias, nos alejamos de nuestra propio motor de existencia. Así nuestra vida nos agobia, nuestro estado emocional fluctúa en función de lo que nos ocurre, sentimos un vacío interior que tratamos de llenar con objetos materiales, comida y relaciones de dependencia.

En cambio, cuando yo me marco un propósito en mi vida, cuando paso la mayor parte de mi tiempo desarrollando mis talentos y los pongo al servicio de los demás, siento gran satisfacción y la coherencia interna de mis acciones me lleva a mi autorrealización. Así es como me lleno de energía y se incrementa mi capacidad para influir en mi entorno. Y aunque resulte paradógico, al estar centrada en cubrir mis necesidades internas es cuando más puedo ofrecer a los otros, porque cuando yo actúo por amor a mí misma, es cuando puedo proyectar el amor a todo cuanto me rodea. Así es como hago uso de mi poder para crear una vida llena de sentido y emerge de mí un torrente de creatividad que aporta valor a mis relaciones y a todo lo que hago.

Sólo hay dos maneras de vivir, y cuál sea la tuya sólo depende de una cosa: de lo que tú decidas.